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Crowdfunding – La salvación fallida

Tras los despidos, organizamos un All hands donde explicamos a toda la empresa el por qué habíamos llegado a ese punto, cómo las medidas nos afectarían organizativamente, y lo que es más importante, aseguramos que no habría más despidos y que teníamos caja suficiente para seguir luchando y que teníamos un plan para conseguir más inversión.

Y el plan era… ¡hacer un Crowdfunding!

La idea en una ronda de inversión con Business Angels o Venture Capitals es que poca gente aporte mucho dinero. En el Crowdfunding la idea es totalmente la contraria, que mucha gente (o mejor dicho, muchísima gente) aporte muy poco dinero.

Hacerlo directamente sería un suicidio porque tendrías que organizar juntas de socios en el Camp Nou, pero hay algunas Startups que han organizado cómo hacerlo de forma más organizada.

Básicamente, lo que entendía al principio, es que tienen una plataforma donde publicas tu oferta de inversión y ellos tienen muchos inversores y si la oportunidad es interesante invierten importes de entre 10 y 500 euros cada uno. Para no incorporar cientos o miles de accionistas en tu empresa, los agrupan en una empresa vehículo de la cual todos ellos serán accionistas y esa empresa vehículo es la que se convierte en el nuevo accionista de tu empresa, a cambio de la inversión conseguida.

Contactamos con una plataforma de Crowdfuding que nos había contactado anteriormente. En ese momento les dijimos que no porque uno de nuestros principales inversores decía que eso daba una mala señal de inversión al mercado (que sólo los que no conseguían inversión con BA o VCs acudían al crowdfunding). Pero en los últimos años esto había ido cambiando y había casos como el de BNext que había conseguido una buena inversión de VCs y en paralelo había lanzado una campaña de crowdfunding destinada principalmente a sus clientes. De esta forma el crowdfunding ya no era sólo una herramienta de fidelización, sinó que se convertía también en una herramienta de márketing (por la publicidad que generaba) y de fidelización de tu clientela (si tus clientes invierten en tu empresa, es mucho más probable que sigan siendo clientes tuyos en el futuro e incluso que te recomienden a sus amigos).

Estuvieron entusiasmados y nos dijeron que era muy probable conseguir los fondos que necesitábamos a través de su plataforma, los costes eran razonables y, para mí, la idea de que las empresas de chárter y los clientes se convirtieran en minisocios de Nautal me gustaba mucho, porque por un lado podía hacer crecer su fidelización y engagment con nosotros, pero por otra parte era una manera de devolverles lo mucho que nos habían aportado, así que firmamos el acuerdo.

Para una campaña de crowdfunding debes preparar una serie de información legal y financiera y una presentación y un vídeo explicativo de tu empresa. Contratamos a una empresa que nos hizo un vídeo muy chulo donde navegábamos, hablábamos de la empresa, conversábamos con inversores y hasta mi socio prometía que me tiraría al agua en pleno invierno si conseguíamos la financiación, y claro, como estábamos seguros de que lo conseguiríamos y no queríamos volver a grabar al cabo de unos pocos días, ya grabamos la escena donde me tiraba, vestido, en unas aguas heladas.

Tras firmar el acuerdo nos enteramos de que ellos no pondrían el anuncio en su web pública hasta que hubiéramos conseguido un 20% de la inversión. Esto era un revés, porque yo confiaba en que el arranque inicial lo hicieran sus inversores, los cuales tienen más experiencia en valoración e inversión en startups que no nuestros armadores y clientes. Probamos con enviar unos cuantos mails a nuestros clientes y propietarios, pero no tuvimos el éxito necesario.

Los días iban pasando y no nos acercábamos al 20%. Finalmente convencimos a varios de nuestros socios actuales para que invirtieran en el crowdfunding (su inversión podía ser directa, no necesitaba ir a través del vehículo) y de esta manera la campaña se hizo pública… y tampoco despegó.

En ese momento la plataforma nos dijo que lo ideal era tener mínimo el 50% e idealmente el 75% de la inversión mínima anunciada ya comprometida antes del lanzamiento, porque los inversores de estas plataformas invierten bastante por el método del rebaño, cuando ven que la inversión en una empresa es muy fuerte, ellos también invierten.

Como puedes no fijar un límite superior en la inversión, la estrategia óptima es fijar como inversión mínima un 1,2 a 1,5 del importe que ya tengas comprometido. En cambio, nosotros habíamos fijado una inversión mínima muy alta, sin tener ningún compromiso de inversión previo.

Como nuestra campaña arrancó con el 20% pelado, no atrajo la atención de los inversores y no conseguimos llegar al objetivo.

Adicionalmente durante estos meses, habíamos comenzado a tener alguna conversación con un competidor para analizar si tenía sentido unir nuestros proyectos y creímos que la campaña de Crowdfunding podía liar la operación más que no ayudar.

En base a todo esto decidimos cancelar la campaña antes de que llegara a su vencimiento.

Nuestro ávido lector habrá activado sus sistemas de alerta, pensando que le estoy vendiendo la moto, justificando el fracaso en conseguir el crowdfunding mediante el proceso, en lugar de asignando la responsabilidad al fondo de la cuestión, que la empresa no fuera atractiva para ellos. Es verdad que no habíamos conseguido inversión de Venture Capitals en los meses anteriores, pero realmente yo hacía un análisis de proyectos en la plataforma e importe conseguido y creía que nuestro proyecto estaba mucho mejor que otros que habían conseguido captar la financiación mínima que habían fijado. Una herramienta que nos sirvió para crearnos la opinión de que el problema había sido el proceso más que la oferta, era mirar las máximas inversiones de los proyectos financiados y veías que siempre, sistemáticamente, un 60-90% de la inversión provenía de sólo 1 a 3 inversores y que obviamente, esta estaba preacordada.

¿Quieres saber cómo salimos de esta difícil situación y cómo acabó finalmente la historia con la venta de Nautal a Click and Boat? Mira el índice de los posts que iré publicando

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2 comentarios en “Crowdfunding – La salvación fallida”

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