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Crecer o pivotar

Este post forma parte de la serie que nos va a llevar a conocer toda la historia de Nautal, desde su creación a su venta y más allá. Si queréis ver los capítulos que nos van a conducir en este camino, mira el índice la de historia de Nautal. Justo en este post comienza la historia de Nautal, pero si quieres saber más de Favoralia, aquí hablé de su nacimiento y aquí de nuestra participación en SeedRocket.

Crecimiento exponencial

Favoralia seguía creciendo, pero de forma lineal, no exponencial que era lo que necesitaba este tipo de modelo.

Intentamos varias pruebas para hacer que el crecimiento de usuarios fuera exponencial, lo que se consigue cuando cada nuevo usuario te trae más de un usuario de media. Ahora el covid nos ha enseñado esta métrica, es la famosa R. Cuando cada nuevo usuario (infectado) trae (infecta) a más de un usuario de media, el crecimiento se vuelve exponencial, lo que hace que se acelere de una forma mucho más rápida de lo que parece.

Podéis consultar en Wikipedia una famosa historia sobre un rey que prometió cualquier recompensa al inventor del ajedrez y este pidió un grano de trigo en la primera casilla y que se fuera doblando la cantidad de granos en cada nueva casilla, el rey rio pensando en lo pequeña que era la recompensa que había pedido el inventor cuando podría haber pedido oro o joyas. Rio, rio hasta que le informaron que no podía pagar esa deuda, la cual ascendía a 922 mil millones de toneladas métricas de trigo (lo que supone la producción mundial de trigo acumulada durante 1.195 años, contando que no se consumiera ni un grano). Hay dos variantes del final de esta historia, que el inventor del ajedrez asume el reino y que el rey decide cortarle la cabeza al inventor. No recuerdo ningún rey que haya inventado el ajedrez, pero sí sé que no se conoce el inventor de este juego…

En general nuestro cerebro no está preparado para pensar en crecimientos exponenciales, pero cuando haces los números entiendes el por qué algunas plataformas han conseguido en pocos años llegar a cientos de millones de usuarios. Cuando ves las típicas curvas de crecimiento con forma de hockey stick tendemos a pensar que al principio no se crecía y después vino el crecimiento, pero lo que pasa es que con la escala que cogen los últimos números, los primeros parecen planos y cercanos a cero. Por ejemplo, esta curva representa crecimientos de por dos en cada nuevo paso, comenzando en 1 usuario, durante 25 períodos:

Básicamente intentamos fusilar las estrategias de Dropbox para que los usuarios trajeran más usuarios. Ideas basadas en incentivar la recomendación, ya sea a cambio de algo o directamente pidiéndolo tras una buena experiencia (en nuestro caso tras haber recibido un favor). Si consigues por ejemplo que cada usuario nuevo te recomiende a 5 amigos, y que de estos, un 40% de dé de alta, ya has conseguido el crecimiento exponencial. Si por el contrario cada usuario nuevo te recomienda a 2 amigos, y de media un 40% de los recomendados se dan de alta, la viralidad no existe y sigues teniendo que apuntalar el crecimiento con otros canales (PR, anuncios, …). En este caso las recomendaciones te permiten ampliar el efecto de los Ads, pero no tienes un producto viral con crecimiento exponencial.

2 vías para conseguir un crecimiento exponencial:

Viralidad1 euro–>1 usuario–>5 recomendaciones–>2 usuarios–>10 recomendaciones–>4 usuarios
Ads con
CAC<MPO
1 euro–>1 usuario–>2 euros–>2 usuarios–>4 euros–>4 usuarios
Ads: Anuncios pagados // CAC: Coste de Adquisición por Usuario // MPO: Margen por operación

Si no hay viralidad, tienes que poder financiar (pagar) el crecimiento, y obviamente deberías poder pagarlo con los propios clientes, no con inversión, así que también intentamos algunas estrategias para monetizar la plataforma. Aquí las webs de dating o ligoteo fueron de inspiración tras avisar a mi mujer de que lo que estaba haciendo era “research”. Recuerdo que Meetic te dejaba ver las potenciales parejas, pero no contactar, y al intentar contactar te aparecía la opción de pagar… pero seguías viendo la cara de la persona con la que querías contactar. Me pareció brillante y lo intentamos aplicar, pero con el mismo escaso éxito…

Parecía que la única sección de Favoralia que funcionaba fuera la astrología (lo que me generaba también una cierta pena interna, habíamos creado un plataforma para que el mundo fuera mejor y la gente quería que le leyeran la mano online), y no me apetecía montar un modelo de negocio alrededor de la astrología.

Una nueva idea

En paralelo Roger, el hermano de Eduard, quería hacer algo en el sector náutico y yo, ante las calabazas reiteradas que recibía de su hermano, comencé a ayudarle y mirar de orientarle con lo poco que sabía (aunque pensara que era más de lo que era). Él había dedicado toda su vida al sector náutico; había ayudado a vender barcos, había hecho de patrón por medio mundo y de contramaestre en un puerto y a mi me gustaba el sector y tenía un velero con el que me gustaba hacer regatas de club.

Con Favoralia, al estar englobada en lo que se conocía como economía colaborativa, había conocido y estudiado bastante los modelos de Airbnb, Blablacar, Uber …. Y pensé que esto debía tener sentido en el sector náutico, ya que cumplía todos los requisitos de la economía colaborativa: 1) activos caros, 2) muy infrautilizados, y 3) que la gente le gustaría acceder pero considera que son productos de lujo.

Básicamente la idea era conseguir que los propietarios de barcos los pusieran en alquiler en nuestra plataforma y nosotros los alquilaríamos. 

A medida que pasaban los días, le veía mucho más potencial a este proyecto que no a Favoralia y Roger me pidió que me uniera. Recuerdo una sección del libro de Zappos (el cual recomiendo mucho) donde habla de su fase de jugador de póker y dice que la decisión que más marca la diferencia entre una buena noche y una mala noche es la mesa en la que eliges sentarte, y que es perfectamente legítimo cambiar de mesa si te das cuenta que en la que estás sentado hay poco dinero que conseguir o el nivel de los competidores es muy alto. Favoralia caía en la primera categoría.

Creo que la decisión de cuando poner fin a un proyecto sea de las más difíciles de tomar. Por un lado, sin resiliencia, no hay ningún proyecto exitoso que hubiera aguantado, ya que todos los proyectos atraviesan baches, por otro lado, si te sientes remando demasiado a contracorriente es normal que comiences a pensar si no aprovecharías mejor tu tiempo en otro proyecto.

Finalmente, convoqué una reunión de los socios de Favoralia en mi velero y les planteé dos opciones: 1) podemos seguir iterando Favoralia, aún teníamos algunas ideas, o 2) hacemos uno de los mayores pivotajes de la história y pasamos de hacer un Marketplace de intercambio de favores a un Marketplace de alquiler de barcos entre particulares.

Después de unos minutos de tenso silencio donde parecía que a Edu Robsy le iba a salir humo de la cabeza, decidimos apostar por el proyecto de alquiler de barcos y hasta pensamos en el nombre “Sal a Navegar”. El nombre era inspirador, llamaba a la acción, era perfecto… o no.

Mirándolo en perspectiva, quien diga que se aprende más de los fracasos que de los éxitos no tiene ni idea de qué va esto, pero también es cierto que en Favoralia aprendí muchísimo y que sin Favoralia, Sal a Navegar no habría existido. Parafraseando el famoso discurso de Standford diría que al hacer Favoralia era imposible pensar en que acabaría en Nautal, pero que mirando hacia atrás parece bastante obvio que se juntaran mis ganas por emprender, mi conocimiento del consumo colaborativo, y por mi pasión por navegar. Lo siento, este vídeo debía salir en algún post…

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3 comentarios en “Crecer o pivotar”

  1. “Mirándolo en perspectiva, quien diga que se aprende más de los fracasos que de los éxitos no tiene ni idea de qué va esto”……no hace falta decir nada más… 🤣

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