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Salir de tu zona de confort

Este es el primer post (temporalmente hablando, aunque como en la Guerra de las Galaxias comencé con éste hablando del Crowdfunding) de una serie que nos va a llevar a toda la historia de Nautal, desde su creación a su venta y más allá. Si queréis ver los capítulos que nos van a conducir en este camino, mira el índice la de historia de Nautal.

Mi historia (sáltatela si quieres ir directo a las reflexiones y los consejos)

Recuerdo que cuando tenía 15 años tenía una pegatina en la moto que ponía “Face your fears, live your dreams” y la idea de no tener miedo para vivir tus sueños me ha acompañado siempre.

En el colegio, más pequeño aún, recuerdo que los amigos me gritaban en broma “¡No Octavi, no!” por mi propensión a hacer la cabra y asumir a su entender excesivos riesgos. Yo siempre he creído que medía bastante bien los riesgos y que no asumía riesgos innecesarios, pero que tampoco me cortaba en testarlos. De pequeño, me gustaba probar muchos deportes, en realidad me interesaba por uno, pero en cuanto la curva de aprendizaje de relajaba, ese deporte perdía interés para mi y me surgía otro que llamaba mi atención. De esta forma hice futbol, esquí, esgrima, equitación, escalada, varias artes marciales, motocross, vela, airsoft, patinaje en línea… en general me iban más los deportes individuales ya que cuando había conflictos me salía defender al que en mi opinión tenía razón, en lugar de defender “a los míos” y eso en equipos es algo que no se lleva muy bien.

Aún recuerdo de joven pensando… de grande quiero hacer cualquier cosa menos estar aburrido detrás de un escritorio. Mirando hacia atrás creo que he conseguido la mitad de mi deseo… he trabajado detrás de un escritorio, pero me he divertido bastante.

En el bachillerato tocaba elegir la carrera universitaria y yo aún dudaba entre ser biólogo, ingeniero, economista o bombero… y no es coña, bombero me parecía una opción de vida divertida y aventurera. Al final elegí Economía, sin saber que también me traería una vida aventurera.

En la universidad, un poco empujado por mi padre, el cual siempre me ha animado a superarme, me apunté a participar en los debates para superar mi incomodidad a hablar en público y me uní a una asociación de estudiantes, que formaba parte del movimiento Junior Empresa, un movimiento que buscaba acercar el mundo estudiantil al empresarial. Dentro de la asociación llegué a ser Presidente de la Federación y organizando el Congreso Nacional, lo cual supuso organizar conferencias, la logística de unas 250 personas y buscar subvenciones.

En la universidad también tuve la suerte de conocer a la que sería unos años más tarde mi esposa y con la que llevo, a mis 40 años, ya más años con ella que sin ella. Este blog es también un homenaje a ella, porque sin su apoyo, nunca habría conseguido disfrutar de la vida como lo he hecho.

¿Por qué hay que salir de la zona de confort?

Hubo un vídeo animado que se hizo muy famoso sobre salir de la zona de confort. Este vídeo era muy inspirador, pero creo que cometía un error importante. Se mostraba la zona de confort como el sitio de los perdedores y la zona de no confort como un barranco que parecía aterrador, pero al que debías lanzarte con fe. Al lanzarte, no se sabe bien cómo te salían alas y llegabas a la zona mágica en lugar de morir espachurrado en el fondo del barranco.

Creo que esta aproximación es errónea y explicaré el por qué.

Miles de años de evolución nos han enseñado que la zona de confort es buena, si “sólo por salir de la zona de confort” una especie hubiera salido a investigar y a hacerse amigo de otras especies, esta especie hubiera desaparecido pronto. Por el contrario, si la especie sólo se quedaba en su zona de confort, léase la cueva, tampoco tenía muchas probabilidades de supervivencia, ya que moriría de hambre. Por lo tanto, la evolución nos ha enseñado a salir de la zona de confort solamente cuando es necesario y tomando las precauciones adecuadas. En un entorno estable la especie menos aventurera tiene más posibilidades de supervivencia y en un entorno inestable o cambiante la especie más aventurera tiene más posibilidades de supervivencia, como en el cuento empresarial Quien se ha llevado mi queso de Spencer Johnson.

El reto viene ahora, donde quedándonos en la zona de confort podemos seguir garantizando nuestra supervivencia, el cerebro, usando sus armas, que se basan en el engaño, nos intentará mantener en la zona de confort, porque es más seguro y porque consume menos recursos. Por ejemplo en mi caso, cuando algo me pone nervioso, me entra la pereza o incluso el sueño. 

¿Es quedarse en la zona de confort necesariamente malo? No tiene por qué, hay gente que puede ser feliz ahí y gente que necesita más estímulos para sentirse a gusto. Yo siempre he envidiado a quien pueda ser feliz apretando tornillos todo el día, porque tiene menos posibilidades de fracasar, pero yo sé que no sería feliz ahí.

Pero creo, volviendo al símil anterior, que ahora la gente tendrá más posibilidades (no de supervivencia pero sí de desarrollo y felicidad) si sale de su zona de confort.

El motivo es que tal y como se explica en el libro la cuarta revolución industrial de Klaus Schwab los avances actuales en la inteligencia artificial y el aprendizaje de las máquinas eliminarán de una forma más rápida que nunca muchos empleos que hoy existen. Por lo tanto esto nos sitúa en un entorno cambiante, donde tendremos que adaptarnos y hacer cosas nuevas.

¿Cómo salir de la zona de confort?

Entendiendo esto, la idea que propongo es que no se salga de la zona de confort por que sí, si no como consecuencia de fijarse y querer alcanzar un objetivo que cada uno debe fijarse.

Volviendo al vídeo, salir de la zona de confort tampoco tiene que ser un salto al vacío, debes medir los riesgos y tomar las precauciones necesarias, la idea es que uno mismo no permita que la pereza o la vergüenza le frene.

Esto es difícil, y al principio puede requerir de fuerza de voluntad, porque el cerebro, con sus engaños, te hará creer que no necesitas salir de la zona de confort, o incluso que tampoco deseas tanto ese objetivo. Y ciertamente, mientras estás saliendo de la zona de confort habrán momentos de incomodidad o incluso de pasarlo mal, pero después, al menos en mi caso, siempre lo he recordado de una forma positiva y he sentido que he crecido al dar ese paso.

Ahora mismo, escribiendo estos primeros capítulos de mi blog o especialmente haciendo mis primeros vídeos para Youtube siento vergüenza, pero he decidido que esto no me frenará.

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1 comentario en “Salir de tu zona de confort”

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